Dietas Saludables

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Estamos cansados de ver por las redes miles de recetas, dietas, mitos y de más sobre cosas que nos ayudan dentro de nuestra alimentación a bajar de peso, pero eso se acabó.


Hoy nos centramos en todos aquellos puntos fundamentales que toda buena dieta ha de seguir, si lo que buscas es una receta o diesta específica te invitamos a que mires en nuestros posts pasados donde encontrarás una gran variedad.

Antes de comenzar hay algo que debemos de tener bastante claro, y es que la alimentación debe ser variada, sana, equilibrada y prudente o moderada.

El primer condicionante para que la dieta sea correcta y nutricionalmente equilibrada es que estén presentes en ella la energía (Kcal) y todos los nutrientes necesarios, en las cantidades adecuadas y suficientes, para cubrir las necesidades nutricionales de cada persona y evitar deficiencias. Esto se consigue eligiendo una dieta variada que incluya alimentos de diferentes grupos: cereales, frutas, hortalizas, aceites, lácteos, carnes, pescados, huevos, azúcares, consumiendo de manera moderada todos ellos con el fin de mantener el peso adecuado y evitar la obesidad y sus consecuencias.


Equilibrar el consumo de alimentos significa ingerir lo suficiente, pero no demasiado, de cada tipo de nutriente. No hay por qué eliminar de la dieta nuestros alimentos favoritos, si el tamaño de las raciones que consumimos es razonable. No hay alimentos "buenos" o "malos", son las dietas las que son buenas o malas. Cualquier alimento puede ser adecuado para llevar un estilo de vida sano, siempre que se tenga en cuenta la moderación y el equilibrio.


El segundo criterio importante a la hora de elegir o diseñar una dieta equilibrada es que ésta no sólo sea sana y nutritiva sino también palatable, es decir, que apetezca comerla y que incluya aquellos alimentos que estamos acostumbrados a comer.


En la actualidad, el principal problema y objetivo de los países desarrollados es combatir y prevenir el desarrollo de las enfermedades crónicas (cardiovasculares, obesidad, diabetes, algunos tipos de cáncer, osteoporosis, etc.), consecuencia, en gran parte, del excesivo o
desequilibrado consumo de algunos alimentos y nutrientes. Por ello, la dieta equilibrada será aquella que contribuya también a prevenir las enfermedades crónicas, es decir, aquella que dé lugar a una menor mortalidad total y a una mayor expectativa de vida.


Las dietas que mejor se adaptan a los objetivos que debe cumplir la dieta equilibrada son aquellas basadas principalmente en el consumo de alimentos de origen vegetal, utilizando con moderación los alimentos de origen animal. En definitiva, se recomienda mantener y promover
la dieta mediterránea, es decir, aumentar el consumo de cereales, frutas, verduras, hortalizas
y leguminosas por su aporte de hidratos de carbono complejos, fibra, antioxidantes (nutrientes y no nutrientes), minerales y vitaminas. Incluir en la dieta los pescados, principales suministradores de ácidos grasos poliinsaturados de la familia nº 3, el aceite de oliva, por su aporte de ácidos grasos monoinsaturados, y moderar el consumo de carnes y de grasas de origen animal e hidrogenadas. La dieta mediterránea, puede ser por tanto un buen ejemplo de dieta prudente y saludable: aquella que además de ser sana, nutritiva y palatable, ayuda a prevenir las enfermedades crónicas relacionadas con la dieta.


Los beneficios de la dieta equilibrada no se limitan a su contenido en nutrientes, sino que, también aporta otros factores –no nutrientes– de protección frente al estrés oxidativo y a la carcinogénesis contenidos especialmente en los alimentos de origen vegetal, los denominados fotoquímicos.

Sabemos que para adelgazar es importante qué alimentos comemos al cabo del día y en qué cantidades. Lo que muchos no saben es que también es muy importante la forma en que distribuimos esa ingesta a lo largo de la jornada. Es importante repartir el total de Kcal diarias en 4-5 tomas/día. Ello permite mantener los niveles de glucosa en sangre más o menos estables, hecho importantísimo en pacientes diabéticos. En muchas ocasiones, esto evitará los posibles atracones o picoteo entre horas, ya que el cuerpo se sentirá saciado a lo largo de todo el día. Al mismo tiempo evitamos que el cuerpo sienta escasez y reacciones rebajando el metabolismo y gastando menos energía .


El desayuno es una toma de gran importancia, ya que ayuda a lograr un correcto rendimiento cognitivo en las tareas escolares y en el trabajo diario.


Durante la cena se debe intentar elegir alimentos fáciles de digerir, como verduras cocidas, sopas, pescado o lácteos para tener un sueño reparador no perturbado por digestiones difíciles.

El exceso de grasa corporal se produce cuando se comen más calorías de las que se necesitan. Este exceso de calorías puede provenir de diferentes fuentes - proteínas, grasas, carbohidratos o alcohol - pero las grasas son la fuente más concentrada de calorías.

La actividad física, cualquiera que sea su intensidad, facilita el gasto de energía y, por tanto, ayuda a la dieta en la reducción de peso. Además, contribuye a mantener la masa muscular.