Vegetaciones en Niños

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Para comenzar a hablar en profundidad de las vegetaciones primero hemos de conocer su significado, éstas son un tejido esponjoso que se sitúan en la parte superior de la garganta, al fondo de las fosas nasales justo detrás de la nariz, en el interior de la cara.


Son muy comunes tanto en niños como en adultos y en los bebés también pueden aparecer por ello hoy os hablamos sobre este tema en profundidad, así que si queréis conocer más sobre el tema, sigue leyendo:



En los niños, las vegetaciones tienen mayor tamaño debido a que el sistema inmunológico está continuamente trabajando, ya que los infantes se exponen por primera vez a un gran número de agentes extraños. Todos los niños pequeños, que son los que suelen sufrir esta patología, tienen adenoides, pero cuando comienzan a experimentar síntomas es cuando se producen los problemas. En la mayoría de los casos la inflamación de las vegetaciones suele estar acompañado de la inflamación de las amígdalas, ya que ambas estructuras tienen la misma función.

SÍNTOMAS:

Las manifestaciones de las vegetaciones comienzan cuando se obstruye la vía área superior. A partir de ese momento los síntomas que pueden aparecer en el paciente son:

-Cambio de la respiración: La nariz del niño estará taponada por lo que la respiración cambiará y se verá obligado a respirar sólo por la boca.
-Mucosidad nasal.
-Ronquidos y apneas: Los niños con vegetaciones roncan siempre por la noche. Además, dependiendo del caso puede llegar a tener pausas en la respiración (apnea del sueño). Los infantes que tienen estos síntomas suelen dormir mal y estar inquietos y cansados durante el día.
-Dificultades para tragar.
-Aumento de las infecciones: La acumulación de las secreciones, la dificultad para drenarlas y para que el aire circule con normalidad por las vías aéreas pueden provocar que aparezca la tos e infecciones como la sinusitis, la faringitis y la otitis.

CAUSAS:

-El aumento excesivo de las vegetaciones puede surgir de forma natural, comenzando normalmente en el desarrollo fetal, o puede desarrollarse en el periodo escolar debido a infecciones repetidas de las vías respiratorias a causa de enfermedades como los catarros o los resfriados.


Para diagnosticarlas el especialista deberá realizar un examen físico para verificar que el tamaño de éstas ha aumentado. También se puede realizar una radiografía lateral de la faringe para evaluar el tamaño. En los casos más graves es conveniente realizar una prueba apnea del sueño para estimar la intensidad de los episodios de apnea.

En la actualidad no existe ningún método que ayude a prevenir la aparición de las vegetaciones. No obstante, sí se puede evitar las consecuencias negativas que puede tener sobre el niño. Los especialistas recomiendan acudir al otorrinolaringólogo cuando presente los primero síntomas de dificultades para respirar o ronque por las noches.

TRATAMIENTOS:

El primer paso que suele dar el médico es administrar antibióticos al paciente para tratar la infección en las amígdalas, adenoides y senos paranasales. Sin embargo, y por lo general, lo recomendable suele ser la extirpación quirúrgica de las glándulas adenoides junto con la extracción de las amígdalas. Esto evita complicaciones futuras. La operación se produce cuando el paciente está totalmente dormido, con anestesia general. Algunos profesionales prefieren cauterizar las vegetaciones en vez de extirparlas, controlando el sangrado con apósitos.


A veces, debido a la gran proximidad de las vegetaciones con las trompas de Eustaquio, se producen otitis medias que recidivan con frecuencia. Si la tendencia a padecer este tipo de infección, o su cronificación, coincide con un tamaño exagerado de las vegetaciones, su eliminación está indicada, porque podrían ser la causa. Lo mismo sucede si estas estructuras se consideran responsables de infecciones recidivantes o crónicas de las fosas nasales o de los senos paranasales.

Otra indicación para la extirpación de las adenoides es la obstrucción mecánica provocada por un aumento exagerado de su tamaño, condicionante de respiración oral continua, tanto de día como de noche, con la producción de ronquidos durante el sueño y crisis de apnea (detención momentánea de la respiración). En cuanto a la edad en la que se deben operar las vegetaciones, muchos otorrinolaringólogos opinan que, a partir de los siete u ocho meses de vida, la intervención ofrece suficientes garantías.

La eliminación total de las vegetaciones es casi imposible: las vegetaciones están adheridas a la mucosa de la faringe, por lo que casi siempre quedan restos que pueden regenerarse con el tiempo.