Sangrado en el Embarazo

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Un sangrado siempre es algo muy alarmante, pero si encima estamos embarazadas aún es más angustioso, sin embargo, tener pérdidas de sangre al principio del embarazo puede ser algo normal, de hecho, una de cada cinco mujeres sangra un poco durante el primer trimestre.

Este sangrado suele coincidir en la fecha en la que te habría bajado la menstruación por lo que puede dar lugar a confusión. Algunas de las causas por las que suceden estos sangrados son:

- Sangrado de implantación: Sucede cuando el óvulo fertilizado se implanta en el útero.
- Erosión o ablandamiento del cuello uterino. Este sangrado también puede estar relacionado con una infección vaginal o del cuello del útero, o la formación de un pequeño pólipo (tumores benignos que crecen en el endometrio o revestimiento interno del útero).

Siempre que aparece un sangrado nuestra preocupación se hace evidente, por tanto, para descartar cualquier problema podemos acudir al médico para confirmar que todo marcha bien. Sin embargo es importante aprender a reconocer qué tipo de sangrado tenemos fijándonos en el color, la cantidad y observar si la pérdida viene acompañada de algún dolor abdominal o junto con otros síntomas. Ya que no es lo mismo manchar un poco las braguitas a tener un sangrado de color y cantidad intenso.



Un sangrado puede suceder por la implantación del embrión, puede ser debido a un aborto espontáneo, a un embarazo ectópico, por un hematoma uterino, cambios hormonales, etc. En función de cómo se produzca el sangrado deberás acudir al hospital donde te examinarán, te harán unas analíticas para verificar los niveles de las hormonas del embarazo, te pueden hacer una ecografía y verificar los latidos del corazón (según la semana de embarazo en la que te encuentres) y pueden también examinar el cuello del útero para comprobar si está cerrado así como comprobar que no existe una cervicitis, es decir, comprobar que no hay infección.

Aún así, es importante saber que las pérdidas de sangre que ocurren durante el primer trimestre de gestación son bastante comunes y que las sufras no significa la pérdida del embarazo. Si sufres alguna hemorragia, aunque sea muy leve es fundamental acudir al médico y seguir al pie de la letra sus indicaciones.

DIFERENCIA ENTRE MANCHADO Y SANGRADO:
Nos referimos al manchado cuando notas unas cuantas gotas de sangre de vez en cuando que manchan la ropa interior pero que ni siquiera son suficientes como para cubrir una toalla. En cambio, cuando hablamos de sangrado nos referimos a un flujo de sangre más abundante, por lo que las diferencias son evidentes.



Las causas más graves en cuanto a sangrado que ocurren en el primer trimestre pueden ser devidas por:

- Un aborto espontáneo: En el caso de sufrir pérdidas de sangre más abundantes (como una menstruación) acompañadas de cólicos abdominales, puede ser un síntoma de aborto espontáneo.
- Un embarazo ectópico: En este caso nos encontramos ante una situación de pérdidas vaginales escasas pero sin embargo, están acompañadas por un dolor intenso, por lo que nos podríamos encontrar ante un embarazo ectópico, es decir, sucede cuando el embrión se implanta fuera del útero, normalmente en la trompa de Falopio, y tiene muy pocas posibilidades de llegar a término.
- Un embarazo molar: El embarazo molar es muy poco frecuente pero uno de sus síntomas es el sangrado vaginal. Puede haber hemorragia o pérdidas intermitentes de color parduzco acompañadas de un crecimiento excesivo del útero que no corresponde a las semanas de gestación, en este caso lo que sucede es que el óvulo fecundado se implanta en el útero pero no se desarrolla.



- Hematoma uterino: En este caso, hablamos de una acumulación de sangre en el interior de la cavidad endometrial, puede ser algo común en las mujeres durante las primeras semanas de embarazo. El sangrado es abundante, similar a la menstruación y no suele acompañarse de dolores abdominales. En estos casos, el hacer reposo puede ayudar a que la sangre se reabsorba y así desaparecer las pérdidas.
- Implantación del embrión: En este caso nos encontramos ante unas pérdidas de aspecto amarronado que pueden durar dos o tres días. Si bien cuando ocurre la concepción el organismo envía señales químicas para evitar que se produzca la menstruación, en ocasiones al implantarse el óvulo fecundado en las paredes del útero se erosiona el tejido endometrial produciendo un leve sangrado llamado “sangrado de implantación”. En estos momentos es posible que aún no sepas que estás embarazada y este sangrado se confunda con la menstruación.

Como decimos, una vez que hemos diferenciado el tipo de sangrado nos dará cierta tranquilidad, pero si a pesar de ello sigues estando intranquila acude al médico para que te hagan una valoración como es debido por si necesitas hacer unos días de reposo o para que te den ciertas indicaciones como la de no practicar relaciones sexuales en estos días, no realizar duchas vaginales, no utilizar tampones, etc.