Leche Entera Bebés

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Demos o no el pecho nuestro bebé crece día a día más rápido de lo que pensamos y llega el momento en el que dejamos de darle la leche de hasta ahora para introducirle la leche entera en su alimentación.


Pero esto puede sonar algo sencillo cuando no lo es, los padre, sobretodo los primerizos, tienen bastantes problemas y dudas a la hora de realizar este paso, así que hoy os hablaremos sobre ello.

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La leche de vaca tiene un contenido en hierro bastante bajo, por lo que, si los niños toman leche de vaca como bebida habitual (hasta el año los bebés suelen beber mucha leche) podrían llegar a padecer anemia ferropénica.

Además, la leche de vaca puede provocar, en los menores de 12 meses, microsangrados a nivel intestinal, que ayudan a que dicha anemia sea aún más importante. En algunos países nórdicos, donde a los nueve meses hay bebés que ya toman leche, no se han podido evidenciar dichos microsangrados (antes de los nueve meses sí), pero de todas maneras, por si acaso, se fija la barrera del riesgo de sangrado en los 12 meses.

Otra de las razones de tratar de postergar el consumo de la leche de vaca es el relacionado con la cantidad de proteínas que contiene, que triplica la concentración de la leche materna. Esto es lógico, porque la leche de vaca es la leche de un animal mucho más grande que los humanos, con crías que pesan mucho más que las nuestras.

Esto hace que la leche de vaca suponga, para un bebé, una sobrecarga impresionante para sus riñones, que tienen que trabajar a destajo para filtrar una cantidad de proteínas para la que todavía no están preparados. Por eso precisamente se modifica la leche de vaca consiguiendo leche de inicio y leche de continuación, para que contenga una cantidad mucho menor de proteínas (entre otras modificaciones, como el añadirle hierro, por ejemplo).

O dicho de otro modo, la leche de vaca es la primera causa de alergia en los niños. Por suerte, solo el 15% de los niños que la padecen siguen siendo alérgicos a los 6 años, pero antes de los 12 meses es demasiado arriesgado dar a probar leche de vaca si un niño no ha probado ningún lácteo que provenga de la leche de la vaca (por eso a los niños amamantados se les dice que hasta el año no coman yogures ni prueben, si puede ser, las fórmulas de bebé).

A partir de los doce meses, en cambio, el sistema digestivo del bebé ha madurado lo suficiente como para no dejar pasar a través del intestino cualquier molécula que quiera entrar en su cuerpo produciendo alergias.

Lo que se recomienda es que la leche de vaca no se le ofrezca a los niños hasta que tengan 12 meses. La leche tiene que ser entera porque los niños necesitan grasa para crecer y porque así se absorben mejor las vitaminas liposolubles A, D, E y K.

A partir de los dos años sí podrían empezar a tomar semidesnatada, aunque la entera sigue siendo una buena opción. Si el poder adquisitivo de los padres lo permite y el niño toma biberón, puede ser recomendable alargar un poco en el tiempo la leche de continuación o la de inicio, la que esté tomando el niño, hasta los 15 ó 18 meses, y a partir de ese momento empezar a sustituir la fórmula por la leche de vaca. Esta recomendación responde a que los niños suelen tomar más proteínas de las que necesitan, y de este modo ofrecemos una concentración menor (las leches de continuación tienen una tercera parte menos de proteínas que la leche de vaca) mientras damos tiempo a los riñones de los niños a que acaben de madurar para que puedan funcionar a pleno rendimiento.

Si toma el pecho, que cada madre decida cuándo dar leche de vaca, mientras esto suceda pasado el año. Si mama de manera más o menos frecuente, no es necesario que la tomen. Como además los niños suelen tomar el pecho y además comer yogures, los aportes de calcio están asegurados, así que yo sólo daría leche de vaca si al niño le gusta o le apetece.

El sistema digestivo de un bebé no tiene la capacidad de digerir las proteínas de la leche de vaca tan completa o fácilmente como las de la leche materna o de fórmula. Además, la leche de vaca contiene altos niveles de proteínas y minerales, los cuales podrían sobrecargar los riñones inmaduros del bebé.

Es muy importante tener en cuenta que la leche de vaca no contiene la cantidad adecuada de hierro, vitamina C y otros nutrientes que necesitan los bebés. La leche de vaca podría incluso provocar una anemia por deficiencia de hierro en algunos bebés, debido a que la proteína de la leche puede irritar la pared intestinal y causar sangre en las heces. Por último, la leche de vaca no contiene los tipos de grasas que son más benéficos para la salud de los bebés en desarrollo.

Pero una vez que el sistema digestivo de tu bebé esté listo para digerirla, la leche de vaca se transformará en un excelente complemento a una alimentación sana que incluya cereales, vegetales, frutas y carnes.